Identificar la malaria Plasmodium vivax bajo el microscopio

Mujer realizando labores de microscopía

Los parásitos de la malaria pueden identificarse examinando una gota de la sangre del paciente bajo el microscopio, extendida como un frotis de sangre sobre el portaobjetos. La muestra se tiñe antes de examinarse para poder diferenciar los parásitos.

La microscopía es un método económico y eficaz que permite la detección de la especie, las fases y las densidades del parásito, así como la eficacia terapéutica de los antimaláricos. Se precisa un laboratorio mínimamente equipado para teñir e interpretar el frotis de sangre. Puede llevar hasta una hora o más descartar la posibilidad de infección con un alto grado de fiabilidad.

La formación de microscopistas es absolutamente fundamental para garantizar una buena sensibilidad y especificidad. Además, se debe contar con procedimientos de control de calidad. Por tanto, la microscopía puede ser inviable o imprecisa en áreas remotas, ya que pueden carecer de las instalaciones necesarias. El umbral de detección de un microscopista experto se calcula alrededor de 50 parásitos/µl.1 Pero este límite de detección puede ser considerablemente superior en muchas zonas endémicas.1

La microscopía no es lo suficientemente sensible como para detectar un gran proporción de todas las infecciones, ya que en muchas regiones hasta un 70% de las infecciones por P. vivax puede estar por debajo del límite de detección.2 En los lugares donde existe una mezcla de infecciones por P. falciparum y vivax, podría no detectarse vivax debido a la mayor densidad parasitaria de falciparum.2